Pambarumbe: El encanto del alto Piura

Las ciudades norteñas no tienen cuando acabar”, mencionaba hace algunos años el escritor Rafo León en su libro titulado La Cruel Servidumbre, donde detallaba sus incontables viajes a través del interior de Perú. Y vaya que tenía razón. Para el caso de Piura sus venas se prolongan hasta límites aún inexplorados donde reposan pueblos que se asoman como oasis en un desierto. Parajes celestiales donde los climas habitan en perfecta armonía y donde flora y fauna conviven en armonioso equilibrio.

Rutas ecuestres, ideales para realizar caminatas y recorridos a las afueras de Pambarumbe. Fuente: Elizabeth Rodríguez

Pambarumbe es un pueblo donde el sol cada mañana derrapa religiosamente por los cerros. Todos los días a las seis con treinta, el sol despliega sus rayos y luego se desliza por los imponentes apus (*) y suavemente va iluminando los peñascos y llenando de vida los montes. Es un espectáculo imperdible y a la vez inolvidable. Una escena hipnotizante con la que, si eres un viajero, corres el riesgo de plantearte vivirla todos los días solamente en el mismo lugar.

Nota: Apus.- cerros inmensos

La palabra Pambarumbe deriva de las voces quechuas: Pamba que significa Llanura y Rumi que significa Piedra. Se puede decir que la palabra equivale a una pampa donde hay piedras. Todo lo contrario a lo que actualmente se contempla. Pambarumbe es pueblo enclavado en el kilómetro 96 en la carretera hacia el Alto Piura. Dos horas lo separan de la ciudad. Una hora con quince minutos demora el trayecto entre Piura y la provincia de Morropón. El transporte se puede hacer en bus o en minivan y el viaje le puede significar ser un espectador de lujo de una alameda de arcaicos algarrobos a las orillas de un verde desierto que en invierno se asemeja a los mejores parajes europeos.

Cuarenta minutos después y engalanado por un contingente de verdes galileas (*) salta a la vista el pueblo con su remodelada Plaza de armas, donde se llevan a cabo los eventos más importantes. Como la ceremonia por la creación del pueblo que se realizó por primera vez el 28 de noviembre de 1941 y que cada año se le rinde homenaje con una gran celebración.

Las plantas de Galileas son las primeras anfitrionas en dar la bienvenida al pueblo de Pambarumbe. Fuente Elizabeth Rodríguez

Nota: Galilea.- Árboles de gran tronco y buen tamaño cubiertos de hojas delgadas y verdes.

Pambarumbe es la sociedad de los vecinos sonrientes donde conviven aproximadamente unas 200 personas en casas multicolores. Cada casa tiene su personalidad y estilo, al igual que sus habitantes. Éstos son amables y apacibles y tienen como valor principal la ayuda desinteresada que recíprocamente se brindan y que los hace ser una sociedad pequeña, pero cohesionada.

Imagen al atardecer en Progreso, una de las principales calles de la localidad, con sus casas de colores. Fuente: Elizabeth Rodríguez

La rutina diaria de sus habitantes se reparte entre las labores agrícolas y las ganaderas. Las primeras son en efecto, el cultivo de la tierra mediante la siembra y cosecha de productos como el maíz, la yuca o la papa, dependiendo de la estación. La segunda se refiere, básicamente a la crianza de animales bovinos mediante su cuidado y pastoreo.

Cada tarde religiosamente, luego de realizadas las labores salen a intercambiar increíbles relatos con sus coetáneos. Estos casi siempre son acompañados de una potente bebida espirituosa fabricada en la zona a base de caña de azúcar y llamada Agua ardiente por su fuerte contenido.

Remodelada Plaza de Armas. Al fondo emerge la iglesia y más atrás como un guardián, el cerro. Fuente: Elizabeth Rodríguez

En el centro del pueblo, en una especie de pequeño morro solar, se erige una imponente e inmaculada iglesia que fue reconstruida hace pocos años. Compuesta de una gran torre y un altar de amplios espacios. Esta se encuentra rodeada de un pequeño bosque de galileas que la enmarcan en una belleza natural casi sagrada para los feligreses.

Espectacular imagen del cielo característico en este tipo de regiones ecuatoriales. Fuente: Elizabeth Rodríguez

Pambarumbe es un pueblo que limita por todos lados con la belleza. Caminando unos minutos por la carretera que sigue la ruta hacia el Alto Piura, nos encontraremos con una quebrada que contiene, además de una cálida agua virginal, un gran valor histórico. Aquí fueron repelidas las tropas chilenas en la época del conflicto armado con el país del Sur. Y debido a esta acción bélica es que posteriormente se le brinda el título honorífico de “Quebrada de la Guerra”. Esto en honor a la valentía y la estoicidad con las que los pobladores provistos de hondas, jebes y armas caseras defendieron el territorio patrio.

Imagen de la famosa “Quebrada de la Guerra”, hasta donde llegaron las tropas chilenas en el conflicto bélico. Fuente: Elizabeth Rodríguez

La estadía en el campo tiene una serie de beneficios. La oxigenación y el desestres son algunos de ellos. El aire es tan puro que ayuda a que el sistema inmune se fortalezca. A que se limpien nuestros filtros, a que reine la vida dentro de nuestro organismo y a que nuestra mente orbite en total tranquilidad. Hasta un pueblo como Pambarumbe tiene un sonido particular. Es una música de fondo que acompaña el día a día a sus pobladores. Los arquitectos de estas idílicas melodías suelen ser hermosos pajarillos llamados Chilalos u horneros del Pacífico.(*) Estas aves miden aproximadamente 18 cm. Tienen el plumaje con tonalidades canela y con una franja blanco sobre el pecho y construyen sus casas a base de barro. Inteligentes y con un canto que suena como alarma cada día a las 6 de la mañana. Una rareza exótica.

Nota: Chilalos (Furnarius cinnamomeus) ave típica de los bosques ecuatoriales del Perú.

Imagen del Río La Gallega en época de verano. Fuente: Elizabeth Rodríguez

Por la noche se lleva a cabo otro increíble espectáculo. La iluminación del cielo con todas sus estrellas. Un espectáculo sideral que se repite cada noche. La luna y su esplendor es infaltable a este evento. Junto a ella orbitan miles de estrellas que podrían contarse desde un balcón. Hasta la noche se somete a su belleza y solo atina a contemplarla.

Pambarumbe es un pueblo ideal para vivir. Tiene todo para quedarse una buena temporada una larga estancia si eres un viajero o turista que necesita nuevas emociones y gratas experiencias.

Vegetación de Pambarumbe. Fuente: Elizabeth Rodríguez
Remodelada Plaza de Armas. Fuente: Elizabeth Rodríguez
Puente colgante Chungayo que se encuentra localizado a 10 min de caminata desde la localidad de Pambarumbe. Fuente: Elizabeth Rodríguez


Comentarios

  1. Te felicito Albert, por tanto detalle en el relato de Pambarumbe, me parece estar allí, quiera Dios que pueda conocerlo en algún momento, lo mismo a Elizabeth por las lindas fotos de los paisajes.

    1. Te felicito Albert, por tanto detalle en el relato de Pambarumbe, me parece estar allí, quiera Dios que pueda conocerlo en algún momento, lo mismo a Elizabeth por las lindas fotos

  2. Felicitaciones Albert Rodríguez, por este excelente reportaje sobre nuestro hermoso y acogedor pueblo de Pambarumbe, haz relatado tal cual, resaltando todas las bondades que tiene, tanto a nivel de belleza paisajista, como la calidez y hospitalidad de su maravillosa gente… Orgullosa de ser PAMBARUMBINA!!! ❤❤🌳🌲🍀🌱🌳🌹🌺🌻🌷🌾💥💥🌈🌈👏👏👏👏👏👏

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